Cómo calcular el volumen de un ortoedro

Volumen de un ortoedro = largo × ancho × altura

alturaVeamos un ejemplo.
En este caso, se nos da un ortoedro de las siguientes características:

  • largo = 6
  • ancho = 8
  • altura = 4

Por tanto, el volumen de Volumen del ortoedro es: 192 = 4 * 8 * 6

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Ejercicios prácticos para calcular el volumen de un ortoedro

largo – 2
ancho – 4
altura – 6
Volumen del ortoedro es: 48 = 6 * 4 * 2

largo – 3
ancho – 5
altura – 7
Volumen del ortoedro es: 105 = 7 * 5 * 3

largo – 7
ancho – 9
altura – 2
Volumen del ortoedro es: 126 = 7 * 9 * 2

Ejercicio un poco diferente para calcular el volumen de un ortoedro

Dado un ortoedro con un volumen de 48 cc.
El largo de la base de la caja es de 2 cm, el ancho de 4 cm.
¿Cuál es la altura del ortoedro?

Empleamos la fórmula indicada anteriormente:

Largo × ancho × altura = 48 cm3.

Ya sabemos cuál es el largo y el ancho, por lo que debemos hallar la altura, la cual señalaremos con la letra h.

Así, obtenemos la siguiente ecuación:

h × 4 × 2 = 48

h × 8 = 48

Transferimos el 8 al segundo miembro y cambiamos su signo por el de la división:

h = 48 / 8

h = 6

Como vemos, la altura del ortoedro es de 6 cm.

¿Conviene memorizar la fórmula para calcular el volumen de un ortoedro?

Hay casos en los que los profesores les entregan a los alumnos una hoja con todas las fórmulas, pero en otros estos deben memorizarlas. Por eso, nuestra recomendación es que vayas memorizando todas las fórmulas poco a poco. Esa sensación de estrés que invade a muchos a la hora de hacer un examen se puede reducir si te sabes las fórmulas de memoria. ¿Por qué?

  • Porque dispones de datos que conoces y puedes utilizar
  • Porque no dependes de ninguna hoja de fórmulas ni de la disposición del profesor a refrescarte la memoria o no
  • Porque el hecho de recordar la fórmula te da seguridad

Fase de revisión: ¿por qué te fue mal en el examen?

Es cierto que una mala nota en matemáticas no es nada de lo que alegrarse. No obstante, es importante que recuerdes que las malas notas sirven para aprender. Después de que te hayan devuelto el examen y te hayas amargado durante algún tiempo (recuerda: ¡no te tragues la decepción!), invierte algo de tiempo para revisar el examen. Es vital señalar que, en ocasiones, no será fácil hacerlo solo y por ello te puede venir bien hacerlo con un profesor particular de matemáticas. La finalidad de esta revisión es comprender qué obstaculizó tu camino hacia el aprobado para poder centrarte en ello y que te vaya mejor en el futuro. Entonces, ¿en qué fallaste esta vez?

  • Te faltó concentración o te quedaste en blanco por nervios o estrés. Solución: haz ejercicios de respiración y meditación antes de hacer el examen.
  • Los ejercicios eran demasiado complicados. Esta es una de las razones más comunes cuyo resultado es un suspenso. Solución: practica ejercicios de distintos niveles antes del examen. Muchas veces, practicamos solamente ejercicios de nivel fácil para sentirnos más seguros y es un completo error.
  • Te han quitado puntos por errores de cálculo. Los pequeños errores de cálculo pueden afectar a tu estado de ánimo. Solución: revisa tus respuestas varias veces antes de que le entregues el examen al profesor.
  • No te dio tiempo de responder a todos los ejercicios. Aprender a gestionar tu tiempo durante un examen es algo primordial. Cuando sepas gestionarlo correctamente, tendrás el poder en tus manos. Solución: estudia para el examen con un cronómetro para mejorar tus tiempos.

Una nota no te representa, tan solo es una parte ínfima de ti. Las matemáticas son una asignatura en la que se puede mejorar con constancia y demostrarlo en futuros exámenes. No te olvides nunca de esto: la ventaja de sacar una mala nota (todo es relativo, claro está) es que siempre puedes mejorar. 

Prepararse para el examen con amigos: ¿de verdad te compensa?

Hay una correlación directa entre el estudio antes de un examen y la nota que sacas. Muchas veces, cuando intentamos comprender por qué hemos suspendido, nos damos cuenta de que el problema estuvo en la preparación y el estudio previos. Por lo general, se trata de alumnos que son buenos amigos y que decidieron estudiar juntos en grupo. A veces, estos grupos de estudio pueden salir bien, pero en otras ocasiones no permiten que te concentres prolongadamente o se vuelven más bien en encuentros sociales que en grupos de estudio. A continuación, te dejamos algunas preguntas que te pueden ayudar a la hora de decidir si estudiar en grupo con amigos te resulta efectivo o no:

  • ¿Has logrado comprender las lagunas que tenías con la ayuda de tus amigos?
  • ¿Tuviste que seguir estudiando en casa después de haber estudiado con tus amigos?
  • ¿Cuántos ejercicios lograste resolver mientras estudiabas en grupo?
  • ¿Sentiste que llegaste preparado al examen?
  • Una buena indicación: ¿qué nota obtuvieron los amigos con los que estudiaste?  

No te quedes atrás: acelera tu ritmo con un profesor particular

Ya que estamos hablando de fórmulas, conviene que te sepas la siguiente: cuantas menos lagunas tengas en matemáticas, más fácil te será sacar buena nota en matemáticas. Es de todos sabido que en los grupos más avanzados (sobre todo en la secundaria y el bachillerato) hay muchos más exámenes y pruebas.

A veces, una clase particular puede hacerte progresar muchísimo y grabarte a fuego en la cabeza las fórmulas y dominarlas. El ortoedro es una forma más sobre la que tendrás que trabajar en los exámenes en un sinfín de maneras. La mejor forma de memorizar la fórmula es practicar sin parar problemas relacionados con el ortoedro, con especial atención a aquellos que requieran calcular su volumen.